Michael: El Rey del Pop vuelve al cine en una versión para todo público

Michael: El Rey del Pop vuelve al cine en una versión para todo público

April 16, 20264 min read

Hacer una película sobre Michael Jackson era el desafío definitivo de Hollywood. Tenían todo para ganar: las canciones que sabemos todos, una estética icónica y al sobrino del tipo, Jaafar Jackson, que nació para este papel. Pero el resultado final de "Michael" nos deja con ese sabor agridulce de cuando comprás algo por el envoltorio y adentro hay poco contenido. La película es un espectáculo visual impresionante, pero le escapa al bulto cada vez que la historia se pone picante.

El calco de un ícono y el fenómeno "Wikipedia"

Lo primero que te entra por los ojos es la actuación de Jaafar. El pibe no actúa de Michael, directamente parece que el Rey del Pop bajó y le ocupó el cuerpo. Los movimientos, la voz susurrada, esa fragilidad mezclada con la potencia arriba del escenario; todo está ahí. Visualmente, la película es un diez absoluto. Las recreaciones de los clips de "Thriller" o las giras mundiales te ponen la piel de gallina y te dan ganas de levantarte de la butaca a tirar un paso.

Sin embargo, ahí se termina la magia profunda. El guion se siente como si alguien hubiera agarrado la página de Wikipedia de Michael y la hubiera filmado punto por punto, sin hacerse preguntas incómodas. Pasamos de un hito a otro como si estuviéramos viendo un compilado de grandes éxitos. Falta esa "mugre" humana que hace que una biopic sea cine y no simplemente un homenaje institucional pagado por la familia. Es un desfile de momentos históricos que todos ya conocemos, pero sin el alma que explique qué le pasaba a este hombre por la cabeza cuando se apagaban los reflectores.

El elefante en la habitación y el blanqueamiento editorial

Es imposible hablar de Michael Jackson sin tocar las acusaciones que marcaron su vida. Y acá es donde la película patina feo. Al estar producida con el visto bueno de sus herederos, el film elige el camino del "blanqueamiento". Las partes más oscuras, los juicios y las polémicas se tocan de costado, siempre desde una perspectiva que lo victimiza o, directamente, lo santifica. No se trata de ser jueces, sino de contar una historia completa, con sus luces y sus sombras.

Cuando la película llega a los momentos de conflicto, se siente como un capítulo de "Tu Cara Me Suena" con un presupuesto millonario. El director Antoine Fuqua, que suele ser bueno para la acción, acá parece tener las manos atadas. Cada vez que la trama pide un poco de profundidad psicológica sobre la relación con su padre o su extraño estilo de vida en Neverland, la película te distrae con una coreografía increíble. Es una distracción constante: te doy un baile espectacular para que no me preguntes por lo que acaba de pasar en la escena anterior.

¿Vale la pena ir al cine o es solo para fanáticos?

Si sos fanático a muerte de Michael, vas a salir fascinado. La música suena mejor que nunca, el vestuario es una joya y Jaafar Jackson se merece todos los premios solo por el esfuerzo físico de igualar al tío. Es una carta de amor al artista, un recordatorio de por qué cambió la historia de la música para siempre. Pero si vas buscando una película que te explique quién era realmente la persona detrás del guante blanco, te vas a ir a tu casa con las manos vacías.

El problema de "Michael" es que no se anima a ser una película valiente. Prefiere quedarse en la superficie, celebrando el mito y cuidando la marca comercial. En un mundo donde las biopics están de moda, esta se siente como una oportunidad desperdiciada de entender a uno de los seres humanos más complejos del siglo XX. Es cine de exportación, prolijo, brillante y muy entretenido, pero tan lavado que termina siendo inofensivo. Al final del día, te quedás con la sensación de que viste un video musical de tres horas: hermoso de ver, pero incapaz de decir algo nuevo.

Reflexión final

"Michael" es el triunfo de la estética sobre la verdad. Es un show digno de Las Vegas llevado a la pantalla grande que confirma que el Rey del Pop sigue siendo intocable, incluso para el cine. Si buscás entretenimiento y nostalgia, comprate los pochoclos y disfrutá. Si buscás la verdad, mejor seguí escuchando sus discos y sacá tus propias conclusiones.

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